Escuchó la risita tonta, se giró para decirle que dejara de reírse así y le vio, señalando con su dedo hacia la maleta, riendo y señalando. Verle reír dolía. De verdad. No sólo era desagradable. Además era inútil. La risa. Su risa era inútil. Porque jamás, por muy sonora que fuera, daba la impresión de estar riendo realmente. Pero ella insistía en hacer como si así fuera. Era desagradable. Esa risa. Y nunca tenía un motivo. De repente reía y reía. Y como si estuviera controlada por un mando a distancia, paraba al cabo de unos minutos. Frenaba en seco. La risa se extinguía por completo. Pero para los demás quedaba en el aire el eco de sus aullidos. Ridículos. Inútiles. Desagradables. Como puertas chirriantes. Sin que puedieras evitar no oírlos.

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21 June , 2004 - 3:52 pm
onthedot
Hey, muy bueno desde el punto de vista narrativo. El estilo seco, con frases cortas como dardos, me recuerda a una escritora genial. Besos y saludos desde las americas
21 June , 2004 - 11:45 pm
Delirante
Merde!Yo en lugares públicos he estado a punto de sufrir ataques de risa sin sentido. Algo así como Dalí cuando estaba con Gala por primera vez. ¿La risa esta tendrá que ver con histeria?
22 June , 2004 - 12:31 am
Enchufada
No sé si histeria es la palabra Delirante, pero probablemente sí sea algo muy interno, nervios o a saber qué. Confieso que a mí también me ha ocurrido.
Besos y saludos Onthedot, me alegra leerte de nuevo por aquí. Gracias por vuestros comentarios.