Avanzaba paso a paso, cansada, por el largo pasillo. La mirada hacia el suelo. Los hombros rendidos. Caía su alma cada vez más con cada nuevo paso. Caía toda ella con cada paso que daba. Mi presencia allí era inútil. Sólo podía observarla. Verla caer. Mi posición privilegiada. Mi sano juicio. Y su ruina. Siempre pesó sobre mí. Aquel último momento. Un último aliento. Su mano agarrándome con fuerza. Sin palabras. Pero suplicando. Arrastrando su razón como antes se había arrastrado a sí misma. Y yo, sin poder decir que no.

2 valientes han comentado
Seguir los comentarios para esta entrada
Trackback link
http://www.guerrera-online.com/app/enchufada/2004/07/19/improvisacion_2/trackback/
19 Julio 2004 - 13:55
Lola
Los peajes siempre suponen el fin o el inicio de un viaje… Que signifique algo bueno o malo, eso ya depende de nosotros, de nuestras circunstancias…
21 Julio 2004 - 03:33
Southmac
A veces la vida puede producirnos la misma angustiosa sensación de vértigo de los sueños, sólo que multiplicada por mil.