Debe ser cosa del poderoso placer del descanso, que mi mente me obsequia, más a menudo que de costumbre, con la sorpresa de dejarme recordar mis propios sueños. Ã?ste, es un punto sobre el que nunca terminarÃa de hablar, porque sÃ, soy de esas personas que suelen recordarlos. El recordar sueños siempre me ha confirmado lo que ya sé, y es que un “poco p’allá” sà debo estar cuando sueño lo que sueño y encima tengo las narices de recordarlo. No, no creo en los sueños premonitorios ni nada por el estilo. Pero saco una de historias raras de mi cabeza mientras duermo, que bien darÃan para varios guiones peliculeros.
Un dÃa de estos os contaré unos cuantos de esos sueños para que veais más claro quien es el personaje que os escribe.