October 2004

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Leo en “Cuentos Completos” de Catherine Mansfield:

“Yo he hecho norma y regla de mi vida no arrepentirme nunca, ni mirar hacia atrás, porque la compunción es una pérdida inútil de energía (…)”
Je ne parle pas français -pág. 163 de esta edición-

Y pienso que tiene mucha razón.

(Escuchando: Anything but Ordinary - Avril Lavigne)

En los últimos días se está hablando mucho acerca del tema de la televisión. Que si televisión basura, que si autoregulación por parte de las cadenas, que si un gobierno tomando cartas en el asunto… En fin, estas discusiones acaban por aburrirme. Ni todo el que lo dice ve realmente los documentales de la 2 ni creo que ningún gobierno, deba intervenir en dichos asuntos. Por mi parte, considero el “ver la televisión” como un acto voluntario. Esto significa que una persona maneja el mando a su antojo y siempre, si no encuentra nada de su agrado tiene todo el derecho de apagar su televisor y aprovechar el tiempo como mejor le plazca. Así que toda queja referida a los contenidos televisivos (si son aburridos, no son de interés, son patéticos, ridículos, absurdos, escandalosos…) me parece absurda. La solución está clara, apaga la tele, lee un libro, pon una película de video o DVD, escucha música, navega en Internet… Por otro lado, el tema de los menores ante la televisión. Señoras y señores, seamos serios, la televisión sirve para entretener, pero a los niños no se les debe dar el mando para que vean lo que les de la gana. Hay que ver la tele con ellos y ejercer el control sobre lo que ven. ¿Pero el gobierno? No, el gobierno no debe hacerlo. Miedo me da que nadie decida sobre lo que debo ver y lo que no. Prefiero decidirlo yo. Sinceramente, no admitiría que el gobierno decidiese qué libros deben leerse en las bibliotecas. ¿Por qué con la televisión ha de ser diferente? Ah, claro, las bibliotecas no están tan al alcance de las masas, ¿verdad? Lo que es el poder…

Conforme el otoño hace su entrada a mí me viene a la cabeza que el día 23 es mi cumpleaños. También que en noviembre los centros comerciales comenzaran a adornarse para recibir a la navidad (la comercial claro, si es que hay otra…). Y además viene a mí, cuando paseo, el rico olorcillo a castañas que se asan por la calle, ¿quién se resiste?

El sábado fui al cine a ver “Super Size Me”, ese documental de un norteamericano que queriendo demostrar como de mal se alimentan muchos en su país, decidió someterse a una dieta de McDonalds tres veces al día durante 30 días. ¿Poco? No, por lo menos para su hígado.

El viernes pasado día 15 se falló en Barcelona el premio Planeta, que ganó Lucía Etxebarría por “Un milagro en equilibrio”, ¡enhorabuena por ella!

Una imagen primaveral para un día de otoño…

Flor roja

Van pasando los días y se supone que el otoño está al llegar. Debería haber llegado hace semanas. Aunque como se dice: “Más vale tarde que nunca…” Eso suele pasar con todo en la vida, no hay que desesperar. Lo que una espera suele estar a la vuelta de la esquina, sólo que a veces damos vueltas en círculo. En fin, que me estoy líando.

Hoy he ido al cine, a ver “El juego de la verdad”, es que no puedo evitarlo, soy fan de María Esteve, ¿quién no se ríe con ella?

Para quien aún no la haya visto, esta noche/madrugada, a las 03:05 (sí, ya sé, un poco tarde) en la 2, Gia. Película en la que Angelina Jolie interpreta a una famosa modelo lesbiana y que acabó enganchada a las drogas. Una historia trágica y real. Recomendada.

Por cierto, gracias a Sofía :) ha quedado desvelado el significado de la misteriosa nota en el móvil de este post.

Escuchar la delicada, pero intensa y precisa voz de Christina Rosenvinge cantando “Días de tormenta” siempre me transporta a un lugar mejor de mí misma.

Mis sueños serán otros. El aire se habrá llevado, una vez más, las palabras que no pude oír. Y tú guardarás secretos. Bajo llave, bajo tu silencio.
Otro ladrillo más, no sé si es una casa que se está construyendo o un muro que se eleva ante mí. Un libro que se cierra y encierra polvo. Una puerta que dice haber olvidado cuando se abrió por última vez. Y yo, sin respuestas para tanta pregunta. Sin nostalgia pero sin olvidar. Sólo memoria queda ahora. Memoria, palabras, puertas, libros… Caminos que llevan a algún lugar. ¿Me acompañas?

El silencio huyó tras de mí al abandonar el ruinoso edificio. La melodía de grifos que goteaban y de los escalofriantes crugidos que emitía el ascensor en su recorrido, cesó de golpe al traspasar la puerta que daba a la calle. Un mundo entero que llevaba tiempo sin conocer, me abrió los brazos en un primer momento en el que hasta yo era incapaz de contener mi propia euforia. Después me dio sutilmente un puñetazo en toda la nariz. Todo era tal y como lo recordaba. La contaminación agobiando a mis fosas nasales. La prisa, palpable por los empujones que se recibían de la gente que caminaba a uno y a otro lado. Y la ausencia de silencio. Todo seguía siendo como antes. El Mundo no había cambiado. Mi indignación contra �l tampoco. Todo, hasta tu recuerdo, continúa intacto.

(Escuchando: “I Get Along” - Pet Shop Boys)

¡Qué mañana! En las tertulias políticas de hoy veo a: Zaplana en un canal, Piqué en otro y Michavila en otro… (Telecinco, Antena 3 y TVE) ¿Qué les pasa, se quedaron sin trabajo y ahora los del PP recorren más platós que los concursantes de Gran Hermano…?

Lo he intentado, he intentado escribir un post, hablaba sobre el debate entre Bush y Kerry que veo pero no oigo porque tengo la tele sin volumen. Hablaba de Zapatero y sus promesas… Pero no ha podido ser, me ha salido la vena “destroyer” y al releer he pensado que me estaba metiendo en camisa de once varas, que para iba yo a escribir de algo que ya está por todas partes. ¿Será que tengo alma de paparazzi y sólo me interesan las exclusivas? ¿O será que sin saberlo he desarrollado mi parte más egocéntrica y que si no hablo de mí prefiero no hablar? No, no respondáis, podría dolerme en el alma que fuera por una cosa u otra. Ya estoy deseando leer mañana las perlas de Bush y pedirle matrimonio a mi novia. (Esto último no lo digo en serio, nunca he creído mucho en el matrimonio, aunque es cierto que con la pataleta que ha pillado la Iglesia dan ganas de ir a comprar las alianzas…).