Improvisación-7

El silencio huyó tras de mí al abandonar el ruinoso edificio. La melodía de grifos que goteaban y de los escalofriantes crugidos que emitía el ascensor en su recorrido, cesó de golpe al traspasar la puerta que daba a la calle. Un mundo entero que llevaba tiempo sin conocer, me abrió los brazos en un primer momento en el que hasta yo era incapaz de contener mi propia euforia. Después me dio sutilmente un puñetazo en toda la nariz. Todo era tal y como lo recordaba. La contaminación agobiando a mis fosas nasales. La prisa, palpable por los empujones que se recibían de la gente que caminaba a uno y a otro lado. Y la ausencia de silencio. Todo seguía siendo como antes. El Mundo no había cambiado. Mi indignación contra �l tampoco. Todo, hasta tu recuerdo, continúa intacto.

(Escuchando: “I Get Along” - Pet Shop Boys)

mala cosa cuando los recuerdos no amarillean

Tienes razón Esstupenda, los recuerdos como las hojas de los árboles deben tener siempre un momento para cambiar de color y quedarse en el camino. Sólo así se puede salir adelante…
¡Un saludo!