La posesión de la verdad-II

Cobardemente fui ayer por la tarde a la biblioteca deseando que no estuviera el mismo bibliotecario al que hice buscar el CD. Y no, no estaba. Me acerqué a la bibliotecaria que había, le sonreí pensando: Aquí no ha pasado nada, y ella feliz en su ignorancia de no saber quien narices era yo recogió el CD con amabilidad, y yo aproveché para ir rápido hasta la puerta.

Pero de todo se aprende, así que procuraré asegurarme la próxima vez. Porque antes de llegar a casa el sábado les puse verdes, que si ya les vale, ahora me cargan a mi el no haber llevado una cosa que sí he llevado y blablabla… ¡Qué fácil es criticar!