Y mañana vuelve a ser lunes… Feliz semana, y que no sea demasiado dura…
Estás navegando por el archivo mensual de: January 2005.
¡Qué bueno! He conseguido instalar Movable Type. A algun@s no os parecerá importante. Para mí es un logro.
:wave:


Cuando leo un libro y encuentro una frase que me parece interesante o una idea que desee recordar, doblo ligeramente la esquina superior para recordar que ahí hay algo que debo releer. Sin embargo, a veces, al cabo del tiempo, cojo el mismo libro, releo la página con la esquina doblada y no encuentro lo que supuestamente me pareció tan importante. Lo cual no significa que no siga ahí, sino que no se pueden juzgar las decisiones del pasado con el conocimiento del presente.
La persona menos esperada puede ser la que aporte algo extraordinario, a lo que en principio parece un día como cualquier otro. Hoy para mí esa persona ha sido una vendedora de té. A veces te encuentras con personas de las que se puede decir que son como mágicas, sí, suena raro. Pero así he visto yo a La vendedora de té.
A veces las vidas se cruzan de forma inexplicable. Asombrosamente oportuno, este fin de semana ha empezado con dos cruces de caminos inesperados. Primero con P. después con C.
P. sabe de ese cruce. C. no. Con C. es diferente. Pero no voy a atreverme a confesarlo. No le gustaría saber que sé algo que no quiere que nadie sepa, pero la casualidad me ha hecho portadora de tamaño secreto. Podría decírselo y en paz. Pero C. no se atrevería a mirarme a la cara si supiera que lo sé. Para mí misma también es incómodo ya que si no le digo que lo sé me parecerá que estoy mintiendo o traicionando algo. Aún así creo que lo primero es peor. A ver qué pasa, porque no sé cómo a mí siempre me acaban pasando estas cosas. Guardo los secretos bajo llave, pero saber lo que los demás no saben que sé me hace mirarles diferente. Lo que no he podido averiguar es si se me nota.
Más que pronunciar las palabras, éstas huían de su boca. Escapaban de su mente de la misma manera en que cualquiera correría al ver un león. Al menos yo correría os lo aseguro. Atropelladamente escapaban a su locura, a su escandalosa necesidad de tragárselas una a una y retenerlas para no soltarlas más que cuando nadie le viera. Las palabras clamaban por su libertad y se precipitaban al vacío, temían al olvido y no querían que las soltara cuando nadie las escuchara y no pudiera jamás recordarlas. Yo, que las escuché, no supe entenderlas. Las olvidé. Pero intento que a las mías no les suceda lo mismo y alguien que tal vez las lea, las sepa comprender y les dedique aunque sólo sea un breve recuerdo.
Pues nada, que empiezo el año un poco despistada, ya sabía yo que eso no lo iban a cambiar doce uvas… Y es que he estado algo líada con un proyecto que arrastraba desde hacía tiempo. Me ha servido para aprender, experimentar… y hacer feliz a otra persona, ¿qué más se puede pedir? Total, que ya tengo otros temas en mente, de los que no hablo porque soy algo supersticiosa y temo darles el gafe.
¿Y qué hago yo hablando de lo que hago y de lo que no?
Ah, vale, que este es mi blog, claro :)) . Por cierto, hoy he llamado a Telefónica para notificar una avería en el teléfono, a ver cuanto tardan en venir, empieza la cuenta atrás…
P.S. Sigo teniendo nueve invitaciones GMail para regalar, ¿alguien quiere una?