Improvisación-14

Más que pronunciar las palabras, éstas huían de su boca. Escapaban de su mente de la misma manera en que cualquiera correría al ver un león. Al menos yo correría os lo aseguro. Atropelladamente escapaban a su locura, a su escandalosa necesidad de tragárselas una a una y retenerlas para no soltarlas más que cuando nadie le viera. Las palabras clamaban por su libertad y se precipitaban al vacío, temían al olvido y no querían que las soltara cuando nadie las escuchara y no pudiera jamás recordarlas. Yo, que las escuché, no supe entenderlas. Las olvidé. Pero intento que a las mías no les suceda lo mismo y alguien que tal vez las lea, las sepa comprender y les dedique aunque sólo sea un breve recuerdo.