Improvisación-17

Sentía que no podía levantar los pies y se arrastraba como una serpiente a lo largo de sus propios recuerdos… Estiraba la cuerda del momento cuanto podía, hasta que su fuerza le abandonaba, y cuando la soltaba recibía la dura respuesta de las cuerdas elásticas cuando las sueltas. Temía que de haber continuado estirando la cuerda se hubiera roto, el momento terminado, y perdido todo el significado. Yo recogí la cuerda, la enrollé y la guardé en un bolsillo, entre las llaves y un monedero con un billete de cinco euros. Y ahí la llevo, por si un día decide volver a estirar la cuerda…