(Esto lo iba a publicar esta mañana, no pudo ser, pero nunca es tarde…)
Paradójico resulta que escriba este post por la noche con la idea de revisarlo por la mañana y publicarlo entonces y no ahora. Quizás de esta manera me esté preparando para el dÃa de mañana deseando olvidar un poco el de hoy. Digo un poco porque no ha sido tan malo pero cierta situación me ha hecho pensar ¿por qué los malos sentimientos? Esto me recuerda a un post que publicó Gema en su blog hace unos dÃas, hablaba (si no recuerdo mal, luego lo reviso) sobre la envidia sana y negaba que pudiera existir. ¿No puede ser sana la envidia?
Bueno, voy a intentar aportar mi visión: Sana no serÃa una caracterÃstica de la envidia sino un acompañante inesperado. Digamos que la envidia por definición es un mal sentimiento, pero que en algunos casos se equilibrarÃa gracias a otro. Por ejemplo: A alguien le pasa algo muy bueno, tú querÃas que también te pasara, sientes envidia, envidia mala, “¿por qué no a mÃ?” y todas esas cosas… Pero, detallemos un poco los hechos, a quien le pasa esa cosa buena es alguien cercano a ti, muy querido, alguien que sabes que ha luchado mucho por conseguir que le pasara eso… ¿no cambian un poco los sentimientos? La envidia la tienes porque deseas lo que no tienes y encima lo que deseas lo tiene alguien que no eres tú, pero de diferente manera porque también te alegras por esa persona, sabes que lo merece, que va a disfrutarlo, que va a ser un poco más feliz… Envidia sana. Equilibrio.
existe la envida sana como tambien existe el egoismo positivo, no crees?
Nas Guerrera,
Casi, y repito, casi me convences jeje.. Pero para mà sólo hay Â?una envidia. Desde luego el “sentimiento de envidia” no será igual para una persona a la que quieres que para alguien que te es totalmente indiferente. Tú te alegras por esa persona, pero en el momento en el que te preguntaste a ti misma ¿Por qué no a mÃ? Y te respondiste, durante ese tiempo sin quererlo has sido envidiosa.
En realidad creo que la envidia se mide por el tiempo que pasas comiéndote la cabeza y reprochándote a ti misma – ¿Por qué no a mÃ? ¡Por qué! ¡Con lo maja que soy yo! ¡Por qué! Â? si son décimas de segundos, podrÃamos hablar de la Â?envidia sanaÂ?, el que pasa unos minutos lo metemos en Â?envidia malaÂ?, y el que se pasa la vida queriendo lo de los demás lo podemos meter en Â?envidia enfermiza con trastornos de autoestimaÂ?. Pero todo, no deja de ser lo mismo envidia.
Un saludete!
Según mi querido y antiguo diccionario SOPENA esto es lo que hay.
ENVIDIA: Tristeza o pesar del bien ajeno.
SANA: Libre de error o vicio; recto justo.
::: MI VISIÃ?N :::
Considero la “envidia sana” una actitud de alto valor.
En una clase de filosofÃa mi profesora comentaba la teorÃa de ¿? (acepto sugerencias). Trata sobre el equilibrio de los opuestos. Ejemplo claro en el arco y la flecha, la tensión y la distensión. La envidia y la justicia son tambien opuestos. La envidia nos hace perder la cabeza, pero la cabeza nos hace perder la envidia.
No sólo he llegado a sentir envidia sana de mis allegados, lo verdaderamente fascinante es sentirla de mis enemigos, pero porqué no debe ser asÃ.
La envidia espolea los sentimientos de los bajos fondos, pero si la equilibramos “en su justa medida”, nos da la fuerza suficiente para sacarle un rendimiento positivo. Debemos aprovechar la tendencia del Universo al equilibrio. Con esta regla básica, tengo más que suficiente.
Asà pues, envidia sana no sólo es aceptable, sino necesario.
Salu2. ;=)
Me ha gustado tu análisis Gema
y me alegro de casi convencerte, en fin, que la envidia es envidia pero ésta puede quedar compensada según las circunstancias. Está claro que no hay que renegar de la envidia por sà misma (aunque sea mala) es humana, aunque si se hace de la envidia una forma de medirse con respecto a los demás, entonces podemos decir que es más bien algo chungo o como tú defines, “enfermizo”
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¡Saludos!
…Está claro que no hay que renegar de la envidia por sà misma (aunque sea mala) es humana…
Estoy de acuerdo, no podemos, es innata en nosotros, lo que pasa es que algunos la tienen más acentuada que otros, y serÃa de hipócrita por mi parte decir que no he sentido envidia alguna vez, TODOS la hemos sentido alguna vez que otra, y el que diga lo contratio miente.
Viene en el ser humano.
Saludetes!