La noche pasada tuve un sueño la mar de curioso, así que para darle más contenido a la categoría “Contando ovejas“ os lo explico:
Me había ido de excursión, no sé muy bien adónde, pero iba con más gente, un grupo de amigas, algunas personas a las que hace tiempo que no veo, pero también había gente a la que no conocía. Nos quedábamos a dormir en un piso que alguna de las desconocidas había alquilado para ese fin de semana y cuando íbamos a salir del piso para ir a ver cosas del lugar donde estábamos, descubría que en un armario habían un montón de cámaras de video, así que cogía una para mí y otra para otra amiga que nos acompañaba y nos pasábamos el resto del día grabándolo todo. Al final del día, cuando ya íbamos a abandonar el sitio me ponía a pensar sobre la procedencia de las cámaras y recordaba que una de mis amigas que había venido a la excursión, antes había estado en Andorra y había venido directamente desde allí, así que me daba cuenta de que probablemente las cámaras eran suyas. Le preguntaba y me decía que sí, que las había traído para venderlas y como yo había estado todo el día con la cámara y me había encantado la experiencia le pregunté por cuánto me la vendería, “238 euros“, me decía. Así, ni uno más ni uno menos, y yo ilusionadísima, porque estaba muy bien, una cámara por ese precio, y lo bien que iba… así que no me resistí y le dije que sí, que se la compraba y que se la pagaría a la vuelta.
Menudo afán consumista me ha dado en este sueño… pero era un chollo, ¿eh?
Te pierde la tecnología….te pierden las cámaras…hasta en sueños!
Saludos