Improvisación-30

Siempre estaba muy nerviosa. Era así, inquieta. La veía siempre con los dedos muy cerca de su boca, mordisqueando sus uñas, escupiéndolas con disimulo. Nerviosa, muy nerviosa. Siempre parecía preocupada, siempre parecía que buscaba algo. Debía ser una respuesta. Algo que sólo ella se pudiera responder. Miraba al vacío y mordía sus uñas. Sus movimientos inquietos, no podía estar mucho rato sin moverse. Nerviosa, muy nerviosa. Y los mismos nervios se la comieron poco a poco. Yo lo veía, estaba claro que sucedería. Ella mordía sus uñas. Los nervios se la comían a ella. Era una cadena. El pez que se muerde la cola. Ella mordía sus uñas, los nervios se la comieron a ella. Un día, así, de repente. Ã?ltimamente estaba muy delgada, “los nervios“, decía todo el mundo. Y así fue, “los nervios” se la acabaron comiendo. Nunca más la volvimos a ver…